¿Qué necesita mi hijo si tiene autismo?

El diagnóstico de autismo asusta terriblemente a todas las familias, porque de inmediato pensamos en las dificultades que representa para nuestro hijo o hija, así como para nosotros quienes, como padres, estamos lejos de saber cómo debemos ayudarle. Una posición de partida positiva es la mejor baza, ya que existe todavía mucho desconocimiento sobre la condición autista. Los expertos nos recuerdan que todos sabemos de los males asociados al autismo, cuando sin embargo existen aspectos positivos de esta condición.

Las personas autistas poseen un funcionamiento neuronal distinto, pues adolecen de un exceso de conexiones neuronales que es el que hace que sufran una sobreestimulación y tiendan a buscar un aislamiento. Pero esa particularidad de su cerebro también hace posible que puedan hacer cosas que las personas “normales” no seríamos capaces. De hecho, hay expertos convencidos de que genios como Albert Einstein hoy en día hubiesen sido diagnosticados con algún tipo de autismo.

La especialista en comportamiento animal Temple Grandin es un ejemplo actual del potencial que poseen las personas con autismo. De ser una niña con grandes dificultades de comunicación, que “pensaba en imágenes”, hoy es una reputada zoóloga, ampliamente elogiada como una de las primeras personas con espectro autista en compartir públicamente puntos de vista de su experiencia personal de autismo. Además es la inventora de la “caja abrazo”, un dispositivo para calmar a aquellos con espectro autista. Es una gran defensora del bienestar de los animales, sobre todo de los animales explotados por la industria ganadera. Ha reformado mataderos y ranchos a lo ancho y largo de los Estados Unidos en defensa de una vida y una muerte significativamente menos dolorosa. Debido a su condición de autismo, considera que el pensamiento de una persona con esta condición es una especie de apeadero entre el pensamiento animal y el humano. Esto la ha llevado a realizar experimentación y a profundizar no sólo en la etología sino también en la neuropsicología.

El particular funcionamiento del cerebro de las personas con autismo implica por lo tanto un gran potencial, así como otras características de esta condición como son la facilidad para ver al detalle y el pensamiento en patrones o imágenes. De hecho, y aunque nos parezca mentira, hay empresas que buscan a personas con autismo para determinados puestos de trabajo.

Los niños y niñas con autismo necesitan confianza

El contacto es esencial para ellos. Mimos, abrazos, miradas, cosquillas… No en vano Temple Grandin creó la “caja abrazo”, que le proporcionaba una presión tranquilizadora ante la ansiedad. La contención y la presión hacen que nuestro sistema nervioso parasimpático se active, lo cual nos ayuda a centrarnos y calmarnos. Un menor con autismo necesita terapias adecuadas, enfocadas a que se atenúe la intensidad sensorial que sufre y que sus propias capacidades afloren. Temple Grandín opina que un niño con autismo debería ser expuesto a todos los temas y experiencias posibles, para que tengan ocasión de encontrar aquello en lo que tienen un potencial especial.

El niño con autismo no debe ser aislado. Damos por hecho que quiere estar solo, cuando por lo general ocurre todo lo contrario. Necesita espacios donde no se le trate como si fuese menos. Simplemente es diferente y debe ofrecérsele comprensión y confianza en su progreso. Por eso hay que buscar la diversificación, para que salga de sus rutinas repetitivas, sin forzar, sino mediante nuevos retos.

Los padres necesitamos aprender a entender su hipersensibilidad, que les condiciona en numerosos aspectos, como es por ejemplo la alimentación (aprensión a olores, colores, texturas…) La terapia de integración sensorial le ayudará a ir organizando esos estímulos, para que la alimentación deje de ser un quebradero de cabeza. Y le aportará, a su vez, un mayor equilibrio cerebral.

Debemos dejar de centrarnos en lo que no puede hacer, para centrarnos en lo que sí. Todos los niños precisan que prestemos atención a lo que les gusta, a lo que saben hacer o aquello en lo que destacan. En el caso de los menores con autismo estamos tan pendientes de sus problemas que nos olvidamos de atender a sus capacidades positivas, que también están deseando que observemos.

 

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