¿Nuestro hijo tiene TDA? ¿O simplemente es un niño despistado?

Ante una pregunta como esta, buscar en internet no sirve de nada. Es necesario recurrir a profesionales tanto del campo de la medicina (pediatra, neurólogo) como del de la psicopedagogía, para que realicen las valoraciones pertinentes con el fin de determinar un diagnóstico y establecer las medidas que deben ser adoptadas.

Se denomina comúnmente TDA al Trastorno por Déficit de Atención sin hiperactividad. El TDA es un trastorno de origen neurobiológico, en el que se presenta un déficit en la estructura funcional de ciertas áreas o centros cerebrales relacionadas con la regulación de diferentes procesos atencionales. Los niños que padecen este trastorno son despistados, pierden cosas, parecen estar en su mundo… No obstante y como es obvio no todos los niños despistados padecen TDA, de la misma manera que no se debe considerar que todo niño muy activo o “movido” padece hiperactividad.

Los niños y niñas con TDA tienen dificultades para identificar el foco principal de atención. Así pues, no saben a qué deben atender y suelen ser lentos tanto en tareas cognitivas como en habilidades motrices. Esto normalmente causa dificultades en el aprendizaje y también puede repercutir en su desarrollo personal, dado que puede afectar a su autoestima y generar episodios de ansiedad y/o mal comportamiento.

La valoración por parte del neurólogo es necesaria para descartar otros problemas que puedan estar causando los síntomas y para proporcionar medicación, de considerarlo oportuno. La evaluación psicopedagógica incluye pruebas de aptitudes y capacidades relativas a su razonamiento, atención, memoria, lectura, escritura… El objetivo es valorar la conducta del niño y también su estado emocional y habilidades sociales. En todo este proceso se suelen solicitar a la familia numerosos datos para conocer el historial médico del pequeño desde el propio embarazo, así como todas las circunstancias de su entorno familiar. Con todos los datos obtenidos se determina si el alumno presenta o no TDA.

A partir de la realización del diagnóstico se establecerá una intervención psicopedagógica para entrenar habilidades cognitivas, sociales y de razonamiento. Entre los objetivos estará además entrenar su atención y la lectoescritura. Una labor determinante del gabinete psicopedagógico es la asistencia a las familias, quienes deben conocer cómo actuar con su hijo y contribuir desde casa a la mejora de sus capacidades de aprendizaje. Entre otras cosas, el niño debe saber qué le sucede, para rebajar sus niveles de ansiedad y mejorar su autoestima.

 

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